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17 de agosto de 2026
Por Diego López Colín | ACI Prensa
La Arquidiócesis Primada de México pidió a las autoridades establecer mecanismos legales para garantizar una "sepultura digna" a bebés abortados, abandonados o cuyos cuerpos no sean reclamados, así como crear espacios adecuados para su entierro.
En el editorial de su semanario Desde la Fe publicado el 16 de agosto, con el título Que ningún bebé se quede sin sepultura, la arquidiócesis aseguró que, sin importar las circunstancias por las que un bebé muere, debe mantenerse “la dignidad con la que tratamos el cuerpo”.
“Puede ocurrir durante la gestación, al momento de nacer o en los primeros días de vida; puede llegar por enfermedad, por una complicación inesperada, por un aborto o como consecuencia de la violencia”, señaló.
La Arquidiócesis reconoció que existe una realidad poco visible: casos de bebés en gestación avanzada y recién nacidos cuyos cuerpos son “abandonados en la vía pública, en hospitales o incluso entre la basura”.
Ante esta situación, recordó que “el cuerpo humano, después de la muerte, debe ser tratado con respeto, por su propia dignidad humana”.
Los que nadie reclama
La arquidiócesis explicó que en México existen algunas asociaciones y apostolados que, mediante acuerdos con autoridades locales, “reciben los cuerpos de bebés que fueron abortados o que no fueron reclamados para ofrecerles una sepultura digna”.
“Ellos no buscan sustituir a las familias ni obstaculizar investigaciones judiciales o sanitarias. Su valiosa labor es hacerse cargo de aquellos pequeños por quienes nadie más lo hace”, afirmó.
En este sentido, hizo un llamado a las autoridades a establecer mecanismos que, “una vez cumplidos todos los procedimientos legales y periciales correspondientes, permitan entregar los cuerpos o restos de bebés no reclamados a instituciones y asociaciones debidamente acreditadas que estén dispuestas a darles sepultura”.
Espacios para la memoria y oración
La Arquidiócesis de México también consideró necesario “contar con espacios destinados especialmente para estos pequeños”, es decir, lugares en donde se puedan colocar los restos de aquellos bebés “cuyas familias no pudieron sepultarlos o cuyos cuerpos nunca fueron reclamados”.
“Un sitio así podría convertirse también en un espacio de memoria, oración y consuelo para tantas madres, padres y familias que han atravesado una pérdida que muchas veces viven en silencio”, indicó.
Concluyó mencionando que cualquier persona “merece respeto y dignidad”, independientemente de lo “breve que haya sido su paso por este mundo” o por las “difíciles que hayan sido las circunstancias de su muerte”.
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