Imagen referencial de una mujer embarazada. | Crédito: Freemixer / Canva
6 de marzo de 2026
Por Almudena Martínez-Bordiú | ACI Prensa
Luxemburgo se ha convertido en el segundo país de Europa en incluir la “libertad de abortar” en su Constitución, siguiendo el precedente de Francia, que lo hizo en 2024.
La Cámara de Diputados de Luxemburgo aprobó el pasado 1 de marzo la constitucionalización del aborto con una amplia mayoría parlamentaria, tras obtener 48 votos a favor de un total de 60.
Esta modificación de la Carta Magna llega cuatro años después de que se consolidara la legislación que permite abortar en el país y tiene su origen en una iniciativa presentada en 2024 por el partido de izquierda déi Lénk, aprobada posteriormente por el Consejo de Estado.
Tras el debate previo a su aprobación, se decidió incluir en el texto la fórmula “libertad de abortar” en lugar de “derecho a abortar”. Con esta elección se establece la legalidad del aborto, aunque sujeta a determinadas limitaciones legales. Su incorporación a la Constitución le otorga, además, una protección jurídica superior a la de las leyes ordinarias.
“Todo ser humano posee una dignidad inalienable”
En septiembre del pasado año, los obispos del país expresaron su desacuerdo con esta iniciativa y subrayaron que “todo ser humano posee una dignidad inalienable e indispensable en cada etapa de la vida, incluso antes del nacimiento”.
En nombre de la Iglesia Católica del país, recordaron que la dignidad humana y la protección de la vida “están indisolublemente unidas” y que la inclusión de esta supuesta libertad pública en la Constitución “supone un cambio de paradigma ético y jurídico”.
Denunciaron que el punto de partida para su inclusión es la autodeterminación de la mujer sobre su propio cuerpo, de manera que el feto deja de distinguirse “de forma significativa como un ser humano separado”.
“El derecho a la vida del no nacido pasa a un segundo plano frente al derecho de autodeterminación de la mujer”, lamentaron.
En este contexto, los prelados remarcaron que “crear un marco jurídico que simplemente permita a los individuos realizar sus propios proyectos de vida de manera autodeterminada no puede ser la única consideración”.
Propusieron por ello promover la conciliación entre familia y trabajo, promover un enfoque compartido de la crianza, apoyar a los padres solteros, prevenir la pobreza infantil y garantizar la igualdad de derechos en el lugar de trabajo.
A su juicio, establecer un derecho fundamental al aborto en la Constitución “promueve la lógica de la ley del más fuerte”, y defendieron que los problemas y crisis que atraviesan muchas familias durante el embarazo podrían solucionarse sin necesidad de alterar la Constitución.
Actualmente, el aborto es legal en Luxemburgo hasta las 12 semanas de gestación. Además, en julio de 2025 se eliminaron ciertos requisitos que ampliaron su acceso, como el periodo obligatorio de reflexión de tres días y la sesión de asesoramiento previa al aborto.
Otros países europeos podrían seguir el mismo ejemplo que Francia y Luxemburgo, como es el caso de España, después de que el Consejo de Estado avalara el pasado febrero incluirlo como un derecho en la Constitución.
Cámara de Diputados de Luxemburgo. Crédito: Wikipedia
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